El dispositivo está basado en la tecnología de los Field Programmable Gate Arrays (FPGAs). Al dividir los millones de transistores de un FPGA en 1.000 mini circuitos capaces de procesar cada uno sus propias instrucciones, los científicos han conseguido procesar en torno a 5 gigabytes de información por segundo, lo que implica que estos chips son hasta 20 veces más rápidos que los actuales.
Además, el nuevo procesador consume tan poca energía al operar que permite un mayor ahorro y tiene un menor impacto ambiental, por lo que se considera también ecológico.
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